miércoles, 6 de mayo de 2009

Un merecido descanso...



Una llegada tranquila, arribamos desmontando bultos y paquetes para pasarnos uno de los mejores dias de nuestras vacaciones. De inmediato, compra arreglada, trajes de baño puestos y cámara en mano, bajamos para contemplar la exquisita vista que la naturaleza nos brindaba.

Mientras todos corrían como niños hacia el agua, contemplaba desde la arena el horizonte, el cual desde su distancia me cautivaba, invitándome a entrarme al agua y disfrutar del oleaje que me ofrecía.

Sin dudarlo acepté su llamada, sin embargo, incluso antes de pensarlo, ya me tenían supendida en los vigorosos brazos de un caballero, el cual se encargó de sumergirme en el agua para compartir entre todos el banquete que me habían ofrecido.

Luego de un buen lapso de tiempo, decidimos retirarnos a degustar el refrigerio que teníamos planeado para el viaje. Entre risas y boches para voltear la carne, nos tumbamos a la sombra de un arbolito donde sugieron chistes y conversaciones en común, mientras algunos dormitaban para seguir disfrutando del día.

Para finalizar la jornada, decidimos encaminarnos por toda la playa para conocer el riachuelo donde terminaría nuestro recorrido. Acompañados por el crepúsculo, me perdí en la extensa conversación que sostuvimos, agarrados de mano y recordando sucesos ocurridos de hace un año atrás... Los cuales aún perduran vigentes en la memoria.

Oh Palmar de Ocoa! Qué relajante fué el estadía en tus aguas!!!



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