
¿Cómo sería despertar una mañana sintiendo tu tibio aliento, como los primeros rayos del sol, después de una noche de tormenta?. ¿Cómo sería presenciar tu sonrisa inocente, como la de un niño ingenuo acabando de hacer alguna que otra travesura?
Gracias a Dios que los deseos sólo permanecen en nuestra mente y que por más que intentemos, no todos se hacen realidad. Qué lastima, ¿no?
Es difícil pensar que sólo te tendré en sueños o en pensamientos, y que nunca podré verte despertar a mi lado, sintiendo tu tibio aliento con los primeros rayos del sol, después de una noche de tormenta.
¡Qué tonta soy! Cómo no pensé antes que puedo ser más feliz de lo que yo hubiera imaginado... Si te puedo mantener en mi mente todo el tiempo que desee, si puedo imaginarte como quiera, si puedo hacerte, moldearte y hasta vestirte a mi antojo.
Simplemente, la imaginación es poderosa... Me he dado cuenta de que vives en mi, y a la vez, yo vivo para ti.





